Mar Benegas

Lo suyo es palabrar con las jugabras. Digo, jugar con las palabras.

Algunos le llaman rapera, otros poeta. Ella, a veces, dice que es palabrera. Lo que está claro es que Mar Benegas vive del cuento construyendo versos. Digo, que vive -o eso intenta- de versos que construyen cuentos. Cuentos que, en ocasiones, se convierten en libros. Libros que, como el de “A lo Bestia”, nos divierten tanto que se agotan muy rápido. Y como se agotan toca reeditarlos porque así lo reclamamos sus lectores.

Aún antes de ser poeta, siempre estuvo la poesía, eso me dijo cuando hablamos. Sus primeros versos fueron una oda a la soledad que escribió a los 11 años después de una operación de apendicitis. Fue la poesía, dice Mar, lo que le salvó. Sobre todo en su adolescencia. Mas no fue hasta el 2011 cuando abandonó el despacho donde asesoraba a adultos, y -como cuenta ella- se lanzó al vacío sin más.

Desde entonces es mucho más feliz porque no se da cuenta de que las horas van pasando mientras trabaja sin parar. Le gusta escribir cuando todos duermen en casa y durante la primavera y el verano disfruta del oficio bajo la sombra de los árboles en el patio.

Aunque también escribe para adultos, nosotros los niños le caemos mejor –sí, eso me ha dicho- y con esos poemas tan chulos se siente nuestra cómplice.

La poesía infantil para Mar es justo eso que decía Federico García Lorca en su poema de Tiovivo:

Disfrazados de panteras
los niños se comen la luna
como si fuera una cereza



Los libros de Mar Benegas